26/01/2011
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Política en Internet, ¿pérdida de tiempo o imposición de agenda?
En vistas de un año electoral y con el avance incesante de las redes sociales, consultó a un grupo de especialistas en comunicación online y despejó dudas.
El anuncio del presidente uruguayo, José Mujica, dejó en jaque a la fauna 2.0 de la región. Tal como sucede en gran parte de la administración pública y privada, el gobierno del país vecino decidió limitar el acceso a las redes sociales con el objetivo de mejorar el rendimiento de sus funcionarios.
Llevada al plano nacional y analizando la creciente penetración que redes como Twitter y Facebook tienen en la arena política, resulta inevitable preguntarse si la activa participación de los funcionarios nacionales en las redes es una pérdida de tiempo o, por el contrario, una forma de imponer agenda.
La despersonalización y sus riesgos
“El problema de los políticos en Twitter radica en el uso que le dan a la herramienta”, arranca Sebastián García Padín, presidente de la agencia de publicidad interactiva Sinus. “Yo creo que así como a los conductores se los obliga a tener un registro para conducir, creo que debería existir un curso básico para internautas”, dispara, con una posición más humorística, Fernando Barbella, director creativo interactivo de la agencia de publicidad BBDO Argentina.
Pero, ¿qué es lo que hacen mal? “La falta de honestidad y la abundancia de ‘ghost writers’ –escritores fantasmas o séquito de profesionales encargados de manejar la comunicación digital de los políticos- es lo que los complica. Hay una cuestión básica: la gente descree de los usuarios que no escriben en nombre propio y eso les resta credibilidad, no sólo como usuarios de redes sociales”, agrega Diego Levi, miembro del equipo interactivo de BBDO.
“Los que antes armaban los panfletos en las unidades básicas ahora manejan las cuentas de los políticos en Twitter”, agrega Barbella y sintetiza: “No hay una lógica entre la comunicación directa y personal que se plantea y lo que exponen”.
Desde su posición, García Padín aclara: “La gente se termina dando cuenta y es una herramienta que desilusiona, es arrancar una campaña con una mentira. Mi recomendación profesional es que cada político se haga cargo de su propia cuenta y deje en evidencia sus propios errores. Es una forma de humanizar”.
Ahora, ¿qué pasa cuando lo que se expone es algo real? Pasar de anuncios institucionales despersonalizados a críticas de películas actuales, ¿genera rechazo o acercamiento entre los codiciados seguidores?
“El problema no es el contenido sino la continuidad y el mantenimiento de una línea. Si un mensaje personal resulta colgado es porque no responde a la línea de comunicación que se venía sosteniendo. Hay políticos, como Aníbal Fernández, en donde el grado de ‘personalización’ de los mensajes es tan alto que no sorprendería un comentario de esa índole”, aclaró García Padín.
Levi, por su parte, analiza el perfil del jefe de Gabinete. “Uno puede discutir el nivel de violencia con el que responde a las críticas, pero nadie puede decir que no es auténtico".
“Con los políticos pasa exactamente lo mismo que sucede con las llamadas ‘celebrities’. Uno tiene una imagen de ellos, marcada por la construcción que hicieron desde los medios convencionales, y después en medios más personales muestran otra faceta. En Twitter la esfera pública y la privada se mezclan y cada uno es responsable de las consecuencias”, agrega Barbella e incorpora el término “tecnorancia” para aquellos usuarios que abren un diálogo y luego se ven abrumados ante las críticas.
Los beneficios de las redes
El uso inteligente de la herramienta permite descartar aquellas hipótesis que minimizan a las redes sociales por el nivel de penetración que poseen en relación a la totalidad de la población.
Twitter, por ejemplo, posee 600 mil usuarios activos en el país, un porcentaje muy bajo para hablar de penetración. Sin embargo, el nivel de atención que desde los medios de comunicación generan los comentarios de las personalidades públicas posiciona a la plataforma con un megáfono que permite imponer una agenda.
“Lo que se hace es amplificar un discurso. Twitter no son solamente los usuarios activos que posee, existe una atención mediática que permite imponer agenda. Néstor Kirchner, por ejemplo, reavivó la necesidad política de imponer temas de discusión desde los medios convencionales. Hoy, esa posibilidad la tienen los funcionarios desde Internet”, sugiere el presidente de Sinus.
Pero, más allá de la agenda, la humanización que permite la red social es uno de sus principales atractivos. Cristina Pérez, presentadora de noticias de Telefé, destacó en una vieja entrevista la posibilidad de romper con el muro de distancia impuesto por la televisión.
“Con las redes sociales uno puede establecer un contacto más directo con la gente, hay un vínculo más normal. Después de tantos años en televisión, un medio que impone más distancia, es bueno poder escuchar lo que el otro tiene para decir y poder abrir un diálogo”, analiza la conductora.
¿Pueden las redes sociales mejorar la imagen de las personalidades públicas? “Sin lugar a dudas. Un ejemplo claro es el de Jorge Rial, un personaje que a partir de su desembarco en las redes logró acercarse a sectores que históricamente lo rechazaron por su estilo duro y violento en televisión. Existe una penetración emocional muy fuerte”, explica García Padín.
Desde el otro extremo, Levi analiza la tendencia de los usuarios a penetrar sus personalidades en sus cuentas y relativiza la posibilidad de un cambio generado desde las redes.
“En general, creo que la gente que usa las redes en forma auténtica tiende a ser lo mismo que en lo cotidiano. Puede forzar un cambio de estilo, pero sería estúpido. ¿Por qué alguien trataría de dar una imagen en público y otra en las redes sociales? La persona que se cuida de dar una imagen en la tele, por ejemplo, también lo hace en Facebook, Twitter, Tumblr o Blogger”, concluye.
Ver la nota en el medio: http://www.minutouno.com.ar/minutouno/nota/141588-politica-en-internet-perdida-de-tiempo-o-imposicion-de-agenda/
